miércoles, 13 de abril de 2016

Ciao zierzo

Llevo casi quince años destinado en el norte; los últimos cinco en Zárágózá. Ya empezaba a estar un poco cansado del frío extremo, el aire extremo, y el calor extremo. Quiero sol, playa, chiringuito, esas cosas. Además, después de la última reestructuración orgánica nuestra unidad se ha quedado en el puto dique. No más misiones, ni ejercicios importantes, y muchos más marrones y colaboraciones con academias. Es decir que nos quitan lo bueno, y nos suben lo malo. Y ya que tengo que estar fuera de casa sí o sí, pues oye, por lo menos que pueda disfrutarlo un poco. Así que la siguiente parada es Melilla. Doce kilómetros cuadrados que llegaré a conocer como la palma de mi mano durante los próximos tres años. Por no hablar de Marruecos, que lo tengo pared con pared. Obviamente no he elegido Melilla al azar, y cualquiera que me conozca se podrá hacer una idea (si no, ya conocéis mi número).
Otra ventaja importante de este nuevo destino es que, irónicamente, voy a poder empezar a utilizar mi piso, dado que puedo viajar a la península todos los fines de semana (aunque mi idea es de 3 al mes), por prácticamente el mismo precio de un Zaragoza - Valencia en coche, pero con la diferencia de poder llegar al curro los lunes a media mañana. Y esto me da taaaanto juego para poder dormir tres noches a la semana en mi casa. Mirando a las montañas, viendo atardecer... con Raquel al lado. Y los 20 días de vacaciones por incorporación al destino tampoco están mal :P
En fin, que viéndolo en perspectiva no es un mal cambio.


No hay comentarios:

Publicar un comentario