domingo, 24 de enero de 2016

Last day

El último día de descanso. Mañana empiezo otra vez con la rutina, y la verdad es que no me apetece nada, cero. De momento, tal cual llegue, le pienso decir a mi jefe que paso de más campo. Que llevo 14 añitos en la empresa, y creo que me he ganado que me metan en una oficina un tiempo. Y con un poco de suerte puedo pedir algo rollo "reunificación familiar", con lo que curraría una horita más de lunes a jueves, pero el jueves me piro a Valencia y no vuelvo hasta el lunes por la mañana. Es decir, dormiría más noches en Valencia que en Zaragoza, lo que para mi sería un avance importante. Incluso podría empezar a vivir en mi propia casa. Y entre semana compatibilizaría el trabajo con las clases de árabe en la UNIZAR, el máster en seguridad informática, y con el curso de fotografía que quiero empezar en marzo. Y quiero volver a bucear, y volver a la montaña. Y viajar todo lo que pueda. Tengo demasiados frentes abiertos, lo sé, pero voy a disfrutar de mi vida; y de dejar cosas a un lado siempre estoy a tiempo.
Joder, como echo de menos Marruecos, y a toda la ONU que teníamos allí montada. Echo de menos la despreocupación, el pendiente, pensar en inglés. Las conversaciones sobre política, religión, cultura. Echo de menos a Anna, Ana, Ina, Una, y todo el jaleo que se llevaban en cocina, robándose sus comidas. Echo de menos no ser militar.

Bienvenido a la realidad, Carlos.

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