lunes, 14 de diciembre de 2015

Ouarzazate y sus cosas.

Pues este fin de semana ha sido... curioso. Sabía que no iba a disfrutar mucho de este viaje, por que aunque había sido idea mía, lo había monopolizado bastante el francés, pero bueno, se piraba el jueves y me apetecía darle el último capricho. Mal hecho, le tendré que cantar las cuarenta antes de dejar de verle, o me quedaré con las ganas.
Bueno, el viernes alquilamos el coche, un Dacia Logan, y nos metimos 4 horitas de autovía hasta Marrakech. Llegamos a las mil, por que salimos supertarde, pero aún así encontramos un hostal donde dormir sin problemas, en la misma plaza Jemma el-Fna, la más famosa de la ciudad, por poco más de 6 euros la noche (habitación quíntuple, todo hay que decirlo).  Coincidimos con el Festival Internacional de Cine de Marrakech, pero la peli había terminado hacía varias horas, y al día siguiente salíamos por la mañana, así que otro año sería. Hace unos meses vi una peli que transcurría en este mismo lugar, en este mismo momento. Pero ni yo soy el prota, ni mi padre es director de cine (aunque vaya pelis que se monta a veces).
Después de cenar nos dimos una vuelta por la mezquita Kutubía, y al sobre, que mañana hay que madrugar.
Al día siguiente tuve que despertarlos por que pasaban del despertador. Salimos tarde y nos comimos unas 5 horas nacional de montaña, por la que no cabían dos coches, y por la que me adelantaban los autobuses a sangre y fuego. Llegué con las uñas marcadas en el volante, y ahora entiendo por qué me duele tanto el cuello y la espalda; vaya tensión todo el viaje.
Pasamos por los estudios Atlas, en Ouarzazate, donde se han rodado unas cuantas películas, y a media tarde nos fuimos a visitar la Ksar de Ait Ben Hadu, una ciudad fortificada. Y entonces me llevé la decepción de mi vida. Llevaba todo el mes pensando en visitar los escenarios donde se rodó la casa del joven Anakin Skywalker, en el planeta Tatooine, pero resulta que es un bulo que se rodara en Marruecos. Fue grabado todo en Túnez. Y yo recogiendo tierra para hacer colgantes, tócate los webs.
Esa noche la pasamos en el albergue Ayouze, un sitio que recomiendo y al que espero volver algún día. No fue muy caro, unos 9 euros por cabeza (esta vez dos habitaciones, triple y doble).
Esa noche la pasamos mirando al cielo mientras se nos helaba el culo. Nos perdimos la mejor lluvia de estrellas del año (y la última), pero le pude enseñar a algún compañero cómo localizar la Meca de noche. Aún así pudimos ver varias estrellas fugaces, con sus correspondientes deseos. Ya os contaré en 30 ó 40 años si se han cumplido.
 Al día siguiente nos subimos una montaña (por que somos así de chulos...), y de la que nos llevamos unos cuantos fósiles de recuerdo. Para llegar tuvimos que atravesar un desierto bastante majo, desde el que podías ver el oásis dónde estaba construído nuestro albergue. Muy chulo todo.
Y después de comer, coche y de vuelta a Rabat. Durante ese viaje hubiera matado varias veces al francés, incluso pensé en dejarlo en una gasolinera, pero me podían los remordimientos del anuncio del perrito abandonado. Maldita conciencia.
Y poco más que contar, llegamos casi a las dos de la mañana, después de una paliza tremenda de coche. Y creo que este viaje podría haber estado mejor, pero tampoco ha sido un catastrof completo. Así que es bien. :D





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