domingo, 1 de noviembre de 2015

La espera. Es lo peor de los aeropuertos, cuando tienes que llegar 3 horas antes (ya ni dos, política de Ryanair) para facturar las maletas, que se hace en 10 minutos, y luego te tiras el resto vagabundeando por los Tax Free, Starbucks, y Burger King...
No lo voy a negar, me imaginaba un último día en España un poco diferente. Pero bueno, hoy por lo menos me he podido despedir de Ella. La que me da dolores de cabeza y de corazón a partes iguales. La echaré de menos. Y la verdad, espero que no sean tres meses sin verla.
Ya escribiré desde la residencia.
Un abrazo.

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