domingo, 22 de noviembre de 2015

Domingo...



Tetris!

Noche curiosa. Primero cena en un japonés de aquí (que ya hay que tener ganas), y después a casa de un compi americano de la escuela, a jugar al Cards Against Humanity. Joder, como me he reído. Y me alegro, que me hacía falta. Demasiado estudio  y demasiadas comeduras de cabeza, te hacen perder el enfoque; la vida está para vivirla. Un poco de vino, alguna cerveza local, y buena compañía.
Por lo demás poco que contar. Esta mañana carrerita buena, de hora y veinte, con una compi italiana. Casi me muero de la risa cuando me ha hecho parar para entrar en una heladería, sólo para poder mirar un poco los helados.
Esta semana ha sido un poco chof en el cole. Muchas horas seguidas, y pocos resultados, así no. A ver qué tal este viernes, que me toca presentación en árabe. Y mañana me queda mucho por estudiar. Bueno, igual que hoy, e igual que el lunes. Más de lo mismo.
Os dejo un vídeo que me ha molado. Hablamos ;)




viernes, 20 de noviembre de 2015

Nada que contar, ahí sigo. 

Una foto publicada por Carlos Giménez (@mr.koperpot) el

martes, 17 de noviembre de 2015

Tūbqāl

Hay una pareja de ancianos en mi academia que son encantadores. Bueno, no del todo, por que a mi ella me parece una bruja, pero bueno, me refiero a su relación y su forma de vivir. Ella alemana, él francés, de unos 75 u 80 años cada uno. Él cuanto apenas puede moverse, ella en cambio tiene cuerda para rato. Se jubilaron hace unos cuantos años, y en aquel entonces decidieron vender su casa, y junto con su pensión, dedicarse a recorrer el mundo. Y en ello están. Cada año, o cada poco tiempo, cambian de país, se apuntan a una academia para aprender el idioma, y así viven. Y sí, yo creo que ahora es cuando realmente están viviendo.
La envidia me corroe :P
Mañana empiezo las clases de 6 horas, por que cada dos semanas llegan alumnos nuevos, y ahora parece que hay los suficientes en mi grupo como para hacer más horas, dado que será menos tiempo para dedicarle a cada uno. Y si yendo 3 horas al día estaba saturado, con 6 puede que quiera cortarme las venas. A este paso, ni Instagram, ni Whatsapp, ni nada.
Mi compi nuevo es un poco pesado. No llevo ni 30 horas con él, y ya me tiene hasta el gorro. Creo que todos mis compañeros coincidimos en que es un poco fantasma, pero bueno, le daré una oportunidad antes mandarlo a la mierda, que tal vez sólo sea su forma de llamar la atención. Con lo que odio yo ser el centro de atención...
Este finde hay un viaje organizado al Sáhara, pero también me han ofrecido de forma paralela una ascennsión al monte Tūbqāl, el pico más alto de Marruecos, con 4.167m (mi primer cuatro mil!!). Hacer noche en algún lado, y al día siguiente hacer parapente. Tiene buena pinta, pero viendo cómo llevan los coches aquí, no me fío mucho de las condiciones en las que pueda estar el parapente. Y llevo zapas de senderismo, no botas de montañismo. Me lo tengo que pensar.
Por cierto, me he pillado unos boxers superchulos por dos euros :D
Si no los enseño reviento.


Bona nit!!

domingo, 15 de noviembre de 2015

Coño, casi se me olvida, hoy hago dos semanas en Marruecos.

Haciendo el giri por Rabat.

Hoy ha sido un buen día. Llevaba unos bastante malos, apagado y negativo por un tema personal, y necesitaba salir a hacer cosas. Me ha cogido una compi catalana, la única persona con la que puedo hablar en castellano por aquí, y nos hemos ido a hacer el giri. Hemos dado una vuelta por la costa, que a mi el agua es algo que siempre me alegra ver. Hemos conocido gente encantadora que nos han ayudado bastante a llegar a Salé, un pueblo marítimo al otro lado del Bu Regreg, de familias humildes y pescadores. Después hemos parado en un chiringuito de la zona y hemos comido pescadito frito recién cogido. Una vuelta por el zoco de la medina de Rabat, y ya nos hemos despedido; ella se ha ido con su host family, y yo me he venido a la residencia.
Ha sido una pena llegar y ver que Andrea, mi compi de habitación se había pirado ya, y no me había dado tiempo a despedirme de él. Aunque en parte me alegraba pensar que tal vez me fuera a quedar a solas en la habitación. Pero no, la alegría me ha durado poco; me ha despertado de la siesta Jamal, el que aloja a los residentes, con mi nuevo compi. Un francés que no se calla ni debajo del agua. Con lo que me mola a mi la tranquilidad y el silencio... vaya dos meses y pico que me esperan.
Y por lo demás poco que contar. Me he caído, pero me estoy levantando poco a poco. Y cuando esté de pie del todo, esto va a ser increíble, lo sé. Como dicen los Warcry "Nada hay bajo el sol que no tenga solución, nunca una noche venció a un amanecer".





sábado, 14 de noviembre de 2015

Maldito reloj.

Intenta conseguir una cerveza un viernes por la noche en Marruecos. Ni de coña. Y es que los días de mierda deberían de venir con un kit de emergencias. Betadine, gasas, un pack de doce latas de budweisser, y un torniquete (por si acaso). Ah, y valium, por que esto me va a costar noches en vela, seguro. Tal vez un par de cajas de protector de estómago, nunca se sabe. Y olvida los condones, que lo de "un clavo saca a otro clavo" sólo funciona en las películas. Y generalmente ni ahí, por que los protas se acaban dando cuenta de que están hechos el uno para el otro, y bla bla bla... pues eso, películas.
Marruecos me va a costar la salud.
Suma y sigue.


jueves, 12 de noviembre de 2015

تصبح على خير

Llevo unos días un poco ñoño, qué le vamos a hacer, muchas cosas.
Por un lado el árabe me tiene bastante saturado, la verdad. Y el inglés resulta frustrante algunas veces. Pensaba que tenía mejor nivel, y aquí se me comen con patatas. Ayer estaba un poco chof por que me había dado cuenta de que había veces que prefería estar callado antes que meter la gamba con algún verbo (bueno, y por más cosas que dejo para "go left"). Pero bueno, hoy lo veo con otros ojos; no pienso volver a cortarme en una conversación, me da igual si sólo se me entiende media frase. Así es precisamente como se mejora. Y la verdad, he perdido mucho (no os podéis hacer una idea de cuanto) viniendo hasta aquí; quiero que por lo menos valga la pena el sacrificio.
A ver si este fin de semana escribo un poco más. Algo decente, de eso que te sale después de 4 cervezas y borrar 14 veces...



miércoles, 11 de noviembre de 2015

sábado, 7 de noviembre de 2015

Sol 6

"¿Sabes bailar o tocar la guitarra?" Esta fue la pregunta que me hizo Shamira, la que administra la academia, cuando le dije que era español, el primer día de clase. Me dejó loco. Estuve a punto de preguntarle si llevaba una bomba debajo de la ropa, pero me pareció que era empezar con mal pie.
Lo sé, debería estar estudiando, pero es que me da tanta pereza... además, prefiero hacerlo por la noche, como cuando iba al instituto, y así aprovecho ahora para escribir un poco, que es algo que no quiero ir dejando.
Pues ya casi una semana en tierras moras. La verdad es que me siento muy torpe aún a la hora de desenvolverme por aquí. No quiero parecer un guiri, pero algunas veces es inevitable, como ayer comprando una cafetera. De verdad, lo que más odio es tener que regatear, y cuando vas de turista te la intentan meter en cada puesto. Lo que me ha sorprendido son los taxis; un viaje de 5 o 6 kilómetros te puede costar sobre un euro y poco, y además siempre pillan el mismo camino que me indica a mi el Wazze. Curioso.
A esta ciudad le falta mucha iluminación. Hay barrios por donde puedes hostiarte perfectamente si no sabes dónde quedan las entradas a los garajes. Y cruzar las calles es toda una aventura, los semáforos son decorativos, y los pasos de cebra hace años que no se pintan, y tienes que intuir por dónde quedan. De todas formas, lo que más me estresa es el ruido. Lo odio. Y aquí todo (TODO) el mundo usa el cláxon; para avisar que van a cruzar por una intersección, o que no lo van a hacer, o saludarse, o cagarse en tu puta madre, o yo que sé... el caso, que ahora cuando salgo voy con los auriculares puestos, escuchando a Andrés Suárez, o algo que me relaje y transporte lejos de aquí.
Hoy mi compi de habitación, Andrea, se ha pirado a una excursión a Fez, organizada por la escuela. No es que no me apeteciera ir, pero joder, tengo 3 meses por delante como para irme ya a hacer turisteo. Además, yo soy más de pillar un tren a mi rollo y ver donde termino. Y hoy tal vez nos vayamos a Casablanca a ver Everest en una pantalla Imax, así que tampoco es que me piense quedar hincando codos. Aunque me hace falta, lo admito.
La resi queda casi al lado de la playa, así que puedo ver atardecer cada día sobre el Atlántico. Bueno, eso lo dejo para más adelante, para esos días que sean pura morriña.
Desde el miércoles tengo 4G en el móvil. Me pillé una tarjeta de prepago de Meditel, así que ahora tengo un teléfono que empieza por 0021206... y puedo recibir whatsapps y ver el feisbuc, también fuera de la resi o la academia. Por cierto, no he reinstalado nada, así que no necesitas cambiar mi número para hablar conmigo por whatsapp.
Se me han cambiado un poco los planes, así que puede que esté por Valencia el primer fin de semana de diciembre. Aunque prefiero no hacer planes hasta el último momento.
Bueno, voy a ver si hago algo productivo con mi vida. Os leo.



miércoles, 4 de noviembre de 2015

te conozco de siempre y llegaste hace un rato...

martes, 3 de noviembre de 2015

NTR

Tercer día y sigo reventado. Me hago mayor. O sólo viejo, no lo sé.
Hoy ha sido el primer día en el que doy clases, y bueno, me he sentido más torpe que echando mi primer polvo. Imaginad que te den clases de árabe, explicándotelo en inglés. Pues no sé como será vuestro nivel, pero el mío no es el mejor del mundo. Y lo noto. Pero bueno, creo que entre las clases y hablar con tooooda lademás gente de la resi, he practicado más mi inglés en dos días que en toda mi vida. Y ahora sí que no exagero.
Me han puesto en el nivel más bajo, junto con otra chica (una alemana muy maja).
Sobre la escuela poco que contar. Es un chalet gigante, en la zona de las embajadas, con una haima en el jardín, un montón de aulas...
Y bueno, iba a seguir escribiendo, pero estoy que me caigo. Y me encantaría volver a casa, y  ver a las personas que echo de menos. Y meterme un siglo en la cama.
Estoy cansado. Cansado de estar lejos.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Marruecos, día cero.

Las calles de Marruecos son muy parecidas a las de Líbano (excepto por los tiros en las paredes y las casas derribadas), y se conduce exactamente igual del mal. He llegado a ver cinco filas de coches para tres carriles. Y sólo llevo 4 horas en este país. Bueno, empiezo por el principio.
Aterrizo a las 18h y pico, hora local (la de Canarias) en el aeropuerto de Rabat. No sé si habéis volado con Ryanair alguna vez, pero es como volar en el metro en hora punta. Aunque para dos horas de vuelo, no me quejo. Paso por aduanas sin problemas. Me ha dado un poco de palo decir que soy militar, pero bueno, paso de ir de listo en una situación así. Me recoje Ismael, un marroquí de unos 30 años que siente poco aprecio por su vida (y la mía) al conducir. Tiene el coche aparcado en una plaza para minusválidos, pero sospecho que no tiene ningún tipo de minusvalía. Mal empezamos Ismael. Me lleva en plan Fitipaldi por media Rabat, llamando por el móvil cada 10 minutos. Creo que le he jodido el plan de esta tarde. Y como tampoco es que pilote mucho de inglés, pues digamos que se me ha hecho muy largo el viaje, más que el vuelo. Me registro en la academia, pago (que alivio quitarme todo ese efectivo de encima), y me llevan a la residencia. Que no está mal, todo hay que decirlo. La calle es oscura y no se ve bien por fuera, solo un letrero luminoso en un azul "sirena de la nacional, a las 3 de la mañana cuando sabes que vas a dar positivo", que me deja un poco pensando que es un puti. Pero no. Allí me espera un chico marroquí de no más de 20 años, que no habla ni papa de inglés ni de español. Con gestos me enseña mi habitación, y me cuenta un poco de qué va el rollo de la resi. No tiene mala pinta.
Mi habitación es triple, pero sólo nos alojamos dos. Mi compi es italiano, Andrea, un chaval de unos veintiocho o treinta tacos. Bastante majo. Paso de decirle que en mi país su nombre es de chica, no empecemos mal. Se le nota la italianidad, en su mesa hay más cremas que en el baño de mi madre. Pero no habla a gritos, ni hace aspavientos con las manos, y con eso a mi ya me ha ganado (mira si me conformo con poco). Me cuenta un poco la película de la academia, y parece que aún le queda un mes aquí, así que tendremos tiempo de salir de farra estudiar hasta que amanezca.
Salgo a echar una cerveza, pero mierda, estoy en un país musulmán, y puede que me crucifiquen por pedir una. Ah, no, eso lo hacen los judíos. Bueno, que salgo a cenar. Me pido un shawarma, que viene a ser un rollito de primavera, pero con carne de cordero, y un zumo verde, al que no le identifico el sabor. Doy una vuelta buscando una tienda de telefonía, por informarme sobre las SIM cards, para tener 3G fuera de la resi, por el Waze y esas cosas. Pero nada, hay varias pero todas cerradas. Sí que veo abierto todo tipo de bares, Burger King, Telepizza, un bar de Google (aquí lo del copyright creo que se lo pasan un poco por el forro), tiendas Adidas, etc...
Y bueno, poco mas que contar. La echo de menos, pero eso no es nada nuevo.


La espera. Es lo peor de los aeropuertos, cuando tienes que llegar 3 horas antes (ya ni dos, política de Ryanair) para facturar las maletas, que se hace en 10 minutos, y luego te tiras el resto vagabundeando por los Tax Free, Starbucks, y Burger King...
No lo voy a negar, me imaginaba un último día en España un poco diferente. Pero bueno, hoy por lo menos me he podido despedir de Ella. La que me da dolores de cabeza y de corazón a partes iguales. La echaré de menos. Y la verdad, espero que no sean tres meses sin verla.
Ya escribiré desde la residencia.
Un abrazo.