domingo, 18 de octubre de 2015

Tiempo de cambios.


Al final todo se ha ido a la mierda, como es habitual en mi vida en los últimos años. Cuando parece que consigo algo que vale la pena, poco a poco se va difuminando hasta que se vuelve borroso, y se te escapa entre las manos. Unas veces por mi culpa, otras por las circunstancias.
Ya no hay Ásia. Ni Vietnam, ni Laos, India, Nepal... nada. Me echaron la excedencia para atrás desde Madrid, por una norma que ni conocía, ni quería conocer. Por que es de esas que te atan y sentencian. De esas contra las que no se puede recurrir. Así que, ofuscado por la negativa, me pedí 3 meses de licencia, que esto sí que están obligados a concedérmelos. Y en esas estoy, hace hora y media que han empezado oficialmente mis pequeñas vacaciones. Y como no iba a hacer en 3 meses lo que tenía planeado en 24, y no soy de perder el tiempo, me piro fuera, a uno de esos cursos raros que hago yo en el extranjero.
Y ahora viene la parte triste de la historia. Hace un par de meses conocí a alguien, una mujer especial. Hacía ya muchos años que sabíamos el uno del otro, pero no fue hasta entonces que nos vimos las caras. Y me sorprendió. Descubrí a una persona alegre, divertida, con un carácter un poco macarra (aunque se lo niegue a ella). Una persona a la que le gusta que la cuiden, y a la que me gusta cuidar. Y mil cosas más que no voy a escribir aquí por si lo acaba leyendo ella... Pero me voy. Tres meses nada menos. Y el caso es que no quiero, pero sé que debo. Y no tengo ni idea de qué será de nosotros a mi vuelta. Ni siquiera si habrá un nosotros...
En fin, que noviembre va a ser una mierda.


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