miércoles, 18 de septiembre de 2013

En mi línea

Se pasan las semanas y no me siento al teclado. Bueno, sí, pero para cualquier cosa menos para escribir. Tengo mil películas atrasadas, otros tantos libros por leer, y un montón así de grande de problemas varios, de los que no me apetece hablar.
Vuelvo a tener feisbuk. Sí, ya soy un ente integrado en la sociedad otra vez, aunque admito que vivía muy bien sin él. Hace tiempo escuché que tener muchos amigos en el feisbuk es como tener mucho dinero en el monopoly, así que si no te tengo agregado no te calientes la cabeza, seguramente ya me conozcas y sepas que a mi rollo zen se la sudan muy mucho estas mierdas.
Últimamente me estoy complicando la vida, seguramente más de lo que pueda aguantar, así que tal vez en unos meses pete por algún lado. Que nadie se alarme, va conmigo.
Por cierto, otra misión en ciernes. Esta vez a uno de esos países que parece que vivan enfadados los unos con los otros, desde tiempos inmemoriales. Y encima vamos de decoración (u know...). Lo peor es que tampoco sé que hacer con el dinero. Bueno, sí lo sé, claro, pero tengo tantas variables delante, que ni me planteo tomar una decisión. De todas formas aún quedan muchos meses (y lo largos que se van a hacer).
Mañana toca dormir al raso. Por esos rollos que hacemos en mi empresa de cuando en cuando. Emboscadas, asalto a una posdef y esas mierdas aburridas de la época de las cavernas.
En unas semanas tengo un par de eventos "raros", de esos que me ponen a mi. Uno de ellos tiene mucho que ver con mi empresa, y el otro es un congreso sobre seguridad informática.
Por cierto, el otro día tuve una pequeña discusión con mi Jefe. Surgió el tema de la religión, y yo en esto no puedo tener la boca cerrada, me supera. Así que cuando me hizo LA pregunta contesté con un "no, soy ateo practicante". Y en que mal momento. Al parecer este hombre muy religioso no es que sea, pero tiene historias para todo. Y claro, es el Jefe, mándale tú callar...
Me hizo especial gracia cuando intentó que le explicara como es eso de "predicar la nada", como él lo llamaba. Claro, mi empresa és como és, y estoy a unos meses aún de irme de misión, no me apetecía ponerme a hablar de librepensamiento, raciocinio, lógica y tal, así que le di la razón como a los locos. Pero no tuvo bastante. Y entonces atacó con esa popular frase "no importa que no creas en Dios, él sí que cree en ti". Y se quedó más ancho que largo. Ahora dime cómo coño le pides a un tío que te saca esa clase de clichés que te argumente nada. Empezará con la Fe, con lo de "creer", etc, etc... y eso es algo me hierve la sangre. Yo les pido datos y ellos te dan en la cara con un panfleto de tres mil páginas y mucha imaginación.
Normalmente en este punto ya me hubiera conectado a masa, repetido la última palabra de sus frases y puesto cara de interés. Pero claro, no es un colega más. Es el personaje que decide. En el sentido más amplio de la palabra. Así que intenté suavizar mis argumentos, y a la que se distrajo fui a por un café...
Sí, huí como las ratas, pero es de entender, creo yo...
Así que como veis, mi vida no cambia mucho. Bueno, en realidad sí, pero eso es otro tema...
Bona nit.

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