jueves, 8 de agosto de 2013

Esto empieza a cansar

Odio el verano. Las tardes en la residencia se hacen eternas. El calor es sofocante, y vas jugando con el aire acondicionado, sin acabar de pillarle el punto. La única ventaja es que mi compañero de habitación se ha ido quince días de vacaciones.
Llego, me ducho, me tumbo, leo, leo, leo, pongo la tele, la apago, leo, y así hasta que me da la hora de cenar y saco la sandwichera para prepararme algo que no me cueste mucho esfuerzo/dinero. Ni siquiera tenemos una mísera cocina en la que poder calentar algo de pasta.
Y lo peor es que me veo así por muchos años.
Ayer salió publicada la convocatoria de vacantes. Tres al año. Cero para Valencia. Cero desde hace ya dos años. Y aún tengo a veinte tíos delante, sólo de mi promoción. Luego súmale los de la treinta y cinco, y espera que la vacante que consiga aliviar la cola no sea de "Sargento o Sargento 1º", por que si no ya sabes que te la van a chafar. En fin, que me veo seis años más en Zaragoza. Seis años lejos de mi mujer. Seis años de sandwiches, de compartir habitación, de cierzo, de salir a quince grados y volver a casi cuarenta. Seis años más de mierda, tirados a la basura.
Lo dicho, que odio el verano.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Odio esa sensación que me inunda cuando termino un buen libro, en plan, ¿y ahora qué?. A veces incluso suelo tardar un par de días en hacerme a la idea. Analizar a fondo la historia y aceptar que ya no volveré a saber nada de esos personajes. Que me han abandonado y voy a tener que empezar otro libro, con el amargo regusto de que no va a ser tan bueno como el que acabo de soltar.
Y sobre todo odio cuando me identifico con alguno de los protagonistas. No con valientes caballeros de blanca armadura, si no con tíos normales, con algún tipo de raro trastorno, con sus miedos y sus defectos, pero en los que me veo reflejado. Tal vez no completamente, pero lo suficiente para no sentirme a gusto cuando fallan en algún punto.
No voy a hablar de la novela que acabo de terminar, eso sería definirme demasiado (y no hay más que ver este blog para saber que eso no me va...), pero me he dado cuenta de una cosa: si ya en ocasiones soy un poco autista, no ayuda haberme comprado un ebook de esos minis, que puedes llevar en cualquier bolsillo. Incluso en algún lugar secreto ;)