martes, 3 de enero de 2012

Comenzemos...

Estoy un poco cansado, la verdad, pero el que tenga un blog sabrá lo que es sentarse delante del teclado, o lo haces cuando debes, o ya no lo vas a hacer en toda la semana.
Empieza la recta final y creo que estoy más tranquilo de lo que debería. Como si el que se casase fuese otro. Como si lo estuviera viendo por la tele o algo así. Y queda tanto por hacer.
No es que me arrepienta, ni mucho menos, pero me da un poco de palo por todas esas cosas que crees que no harás nunca, pero que ahora sabes que no vas a hacer nunca. Hacer la maleta mañana y largarte a Tailandia a beber lo que se beba en Tailandia y a pillar una buena sífilis (que creo que es lo único que exportan...), y esa clase de cosas. Supongo que lo que me acojona es la responsabilidad. El no haberla tenido nunca más que conmigo mismo y verme ahora no sólo pensando en mi, sino también en ella.
Haber elegido muerte.
He borrado tantas frases que creo que me voy a dormir, al fin y al cabo esto sólo lo leo yo, así que, como dicen con el gato...
Buenas noches y buena suerte.

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