domingo, 23 de octubre de 2011

Esto me suena...

Condenado el director de una orquesta militar por tocar los genitales a una subordinada

El brigada tenía una "especial relación de confianza" con sus subordinados que le consultaban asuntos profesionales y personales. Esa especial relación llegó demasiado lejos con una de las mujeres a su cargo. Como hacían habitualmente se reunieron en el cuarto de la banda de música de la unidad a la que ambos pertenecían. El acusado le pidió que se sentara sobre sus rodillas pero ella se negó. Se lo tuvo que pedir dos veces más de forma "exigente e imperativa" y ella accedió. Una vez sentada a horcajadas sobre sus rodillas, el acusado le metió mano y le tocó los genitales. La víctima se levantó de golpe y su superior volvió a hacerlo. Ella, entonces, se marchó.
El Tribunal Territorial Primero absolvió al brigada porque consideró que si ella se sentó sobre él "aceptó que sus intenciones eran de carácter libidinoso". Una conclusión, a juicio del Tribunal Supremo, "irracional, ilógica y arbitraria" porque la actuación del superior fue "atrevida, abyecta y vil".
La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Fernando Pignatelli, señala que no hay ningún dato que avale esa decisión que considera una mera "conjetura" porque el tribunal militar "descontextualiza los hechos hasta un punto realmente inconcebible". Asegurar que la mujer consintió, añade, es consecuencia de una concepción de las relaciones entre hombres y mujeres en la que las segundas no serían más que "un mero objeto sobre el que en cualquier momento pueden satisfacerse las apetencias sexuales". Los magistrados subrayan que el que una mujer se siente sobre las rodillas de un hombre, por el hecho de adoptar esa posición, no significa que ella "acepte cualquier acto de carácter sexual".
La sala con estos argumentos revoca la sentencia absolutoria y condena al brigada a siete meses de cárcel por abuso de autoridad en su modalidad de trato degradante.

Está claro que él es un cabrón aprovechado igual que lo sería cualquiera de vuestros jefes civiles en una situación parecida. Pero yo el problema lo veo sobretodo en "especial relación de confianza". A ver, yo no soy el coleguita de nadie, y menos en el curro. Y estos Brigadas, Subtenientes, etc, que ya chochean bastante, llevan comportándose así desde que el mundo es mundo. ¿Por qué las oficinas de las Eses están llenas de soldados mujeres? porque la proporción respecto a las que están en el campo pegando barrigazos es abrumadora. Pues porque se permite. Porque el Brigada, Comandante, llámaloequis, prefiere tener el culito mono de una soldado haciendole el café por las mañanas (que es lo que muchas hacen) antes que a un tío que lleva equis años pegando barrigazos  y se merece más un descanso pero con un culo probablemente mucho más feo...
Por cierto, muy mal por su parte por meterle mano a una subordinada, quiera ella o no, pero manda huevos la otra, que ponerte a horcajadas encima de alguien, en un cuarto a solas, y no esperar que te meta mano... tal vez no deberías haber buscado esa "especial relación de confianza" que poca gente tiene en el curro en la calle.
Lo que tampoco me gustaría es que muchos se escuden en "¡es que le dio una orden!". A ver, para empezar en el artículo en ningún lado se lee que se lo ordenara; y para seguir, ¿pero qué ejercito se piensa la gente que tiene? esto ya no es la época del tío Paco. A mi, como soldado (que repito, lo he sido casi 10 años) me viene un Brigada y me dice que me siente a horcajadas encima suyo y salgo de allí como un rayo a buscar al Suboficial Mayor (nuestro enlace sindical, para aclararnos) y doy parte de este cabrón. Y si no me hace caso me voy a la primera comisaría del CNP que encuentre y le pongo una denuncia por acoso o por lo que toque. Pero no me siento como una niña obediente encima suyo y luego me sorprendo de lo que allí pasa y lo denuncio. Que todos tenemos una edad.
Tal vez suena machista lo que digo, pero es que vosotros no veis lo que nosotros a diario. 
PD. El viernes llegué de continuada. Mis primeras maniobras como sargento. Por allí bien, como siempre, frío, viento y sueño.

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